• Por Hugo Méndez Fierros*

Comunicación en contextos de “guerra informativa”. Fake news y control de la narrativa

Durante los últimos días la agenda mediática a nivel internacional se ha concentrado en torno a una “guerra informativa” dentro del contexto de alta polarización generado por la invasión armada de Rusia a Ucrania. Este suceso resulta un caso ejemplar para observar el uso de las fake news, por tratarse de un conflicto bélico con intensa construcción de significados basados en los nacionalismos, la historia político-cultural regional y la memoria colectiva compartida entre ambos países.


Controlar la narrativa significa hacer prevalecer la verdad de un grupo sobre la de otros, aunque ello implique la mezcla de información verificada y datos construidos con el propósito de engañar a las audiencias. Esto contribuye a fabricar “verdades” con base en representaciones positivas alineadas con los intereses de quienes comunican. Se pueden generar simpatías, adeptos y en resumen, apoyo social para las acciones del grupo que domina la narrativa.


Vivimos el tiempo de las fake news, conceptualizadas por la Federación internacional de periodistas como “[…] la divulgación de noticias falsas que provocan un peligroso círculo de desinformación. Las redes sociales permiten que los usuarios sean productores y consumidores de contenidos a la vez, y han facilitado la difusión de contenido engañoso, falso o fabricado. Así se genera un circuito vicioso, y una noticia falsa se replica miles de veces en cuestión de segundos”.


En un interesante artículo de revisión literaria acerca de las fake news, Oliveira y Parra-Valero (2018) concluyen que “El problema de la diseminación de la información falsa con la intención de engañar al público se ha convertido en un problema global, reforzado por la omnipresencia de Internet, la posibilidad de viralización y por el hecho que muchas personas reciben la mayoría de las noticias a través de las redes sociales y no saben reconocer la información falsa cuando se les presenta [...] los hechos se mezclan con verdades y mentiras para generar mezclas informativas que impulsan y multiplican la especulación y el entretenimiento”.


En el caso de los enfrentamientos armados entre el ejército de Rusia y Ucrania, cada uno de los bandos ha desarrollado una maquinaria mediática y de propaganda que les permita difundir su versión de los hechos. Mostrar poderío. Comunicar triunfalismo. El escenario de los entornos sociodigitales ha visto la intensa producción de clips de videos, fotografías y memes que intentan “humanizar” a los combatientes y generar emociones sociales de apoyo a sus fuerzas armadas. Tejer narrativas de heroísmo en torno a personajes del mundo político, deportivo, artístico y de las industrias culturales, en general.

Dos presidentes. Dos narrativas diferentes en la comunicación de Estado.

Imágenes tomadas de Twitter

La red sociodigital Twitter anunció ayer lunes un conjunto de medidas para controlar la difusión de narrativas en este enfrentamiento de fuerzas propagandísticas rusas y ucranianas, que incluye echar luz sobre las fuentes informativas de Estado y sus posturas “Dado que muchas personas están buscando información creíble sobre el conflicto en Ucrania, estamos agregando estas etiquetas ahora a tuits que contengan enlaces de estos medios estatales y reduciendo su visibilidad”.

Así como, la promesa de un “patrullaje” permanente que garantice la reducción de actos de manipulación sobre los usuarios. “Estamos revisando la conversación de manera proactiva para detectar intentos de manipulación u otros comportamientos inauténticos, así como contenido sintético o manipulado que sea falsa o engañosa sobre lo que está sucediendo”.


Los usuarios de redes sociodigitales podemos hacer uso de algunos mecanismos para evitar caer fácilmente en las fake news en un contexto de alta polarización: leer de principio a fin las publicaciones, consultar fuentes diversas, revisar con detenimiento la fecha de lo publicado, contrastar los datos que integra el material al que nos exponemos, elegir informaciones verificadas y en todo momento, mantener una postura de duda acerca de las informaciones que no incluyen fuentes, son de un tono espectacular y tiende a viralizarse con demasiada rapidez.


*[No. 67/2022]. El autor de esta publicación es profesor-investigador

en la Facultad de Ciencias Humanas de la UABC.

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