• Por Hugo Méndez Fierros*

#InBetween: Regreso a clases presenciales en la UABC, Después de dos años de pandemia


Tras dos años de haber iniciado el plan de continuidad académica que implicó etapas de confinamiento en los hogares, clases virtuales a través de plataformas digitales y en modalidad mixta, ayer regresaron a clase presencial en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) cerca de 67,000 estudiantes de licenciatura y posgrado. La UABC no se detuvo en dos años, pero, sin alumnas y alumnos interactuando en aulas, laboratorios, pasillos y jardines, la universidad se vivió y sintió de forma distinta.


Primero fueron canceladas las actividades masivas. El 17 de marzo del 2020 fueron suspendidos los eventos que implicaban la reunión de más de 70 personas. La realización de ceremonias, conferencias, cursos, talleres y simposios se trasladó a las plataformas digitales. Y a partir del lunes 23 de marzo del mismo año,se suspendieron las clases presenciales y se activó el Plan de Continuidad Académica (http://cead.mxl.uabc.mx/mas/plan-de-continuidad-academica). Procesos relevantes de la vida universitaria fueron interrumpidos, durante un breve tiempo. La movilidad estudiantil y académica, el concurso de selección, las tomas de protesta de egresados y otros, fueron reinventados.


Entre marzo del 2020 y marzo del 2022, la UABC cambió drásticamente muchas de sus actividades centrales. Mientras que desde la administración central se diseñó el plan de continuidad académica y se aseguraron los recursos necesarios para mantener a la maquinaria universitaria trabajando, en las facultades y escuelas se puso en operación un plan inédito. En el camino se corrigió y mejoró. Con desniveles y salvando brechas existentes, la UABC no se detuvo.

Más de 6,000 académicos sortearon los retos y obstáculos de la enseñanza frente a las pantallas. A la par, atendían eso que es más importante que el trabajo: la Vida. En medio de la pandemia muchas profesoras y profesores aprendieron, sobre la marcha, nuevas formas de desaprender y aprender. Ahora es tiempo de que los resultados sean evaluados por los expertos.

Con este regreso definitivo a las aulas se cierra este ciclo y se abren procesos de reflexión colectiva. Ayer conversé con algunos estudiantes fuera del aula, llamó mi atención que no todos querían regresar a las clases presenciales. No había un solo motivo, pero, destaca que encontraron formas de atender sus clases mientras realizan otras tareas. Ello me hizo pensar en la práctica poco sana de ser personas multitareas, un síntoma inequívoco de las sociedades contemporáneas. Quizá ahí se originen los bajos niveles de concentración, el consabido estrés y la ansiedad que declaran experimentar, con regularidad, estudiantes y profesores.


Por supuesto, para muchas y muchos estudiantes el regreso a la UABC era algo anhelado. Señalan que la retroalimentación de los profesores, cara a cara, en el aula es lo más importante. Sin dejar de lado la convivencia, los lazos de amistad y un conjunto de actividades que solamente estando en grupo se pueden experimentar.


Anidar la universidad es una forma de vida. Una ruta para la búsqueda de la superación con profundo compromiso social. Haber experimentado dos años de pandemia nos permite observar con claridad que ser universitario tiene fundamentos sólidos en la comunicación y en la cooperación humana. Hoy que se cierra el ciclo de las clases presenciales canceladas, adquiere nuevos significados vivir y hacer crecer la UABC.


*[No. 68/2022]. El autor de esta publicación es profesor-investigador

en la Facultad de Ciencias Humanas de la UABC.

5 visualizaciones