• Por Hugo Méndez Fierros*

Sociedades Smartphone: Comunicación, movilidad y globalización


  • La frase “cambiar de chip” puede funcionar como metáfora para referir a un cambio “de aires” o de estado anímico, en ocasiones, hace alusión a modificaciones en la forma de pensar. Cambiar de chip en el smartphone o teléfono celular es un mecanismo de sobrevivencia para las miles de personas haitianas que han cruzado más de 8 fronteras en autobús y caminando, para llegar desde Chile o Brasil hasta Tapachula, Chiapas, a tramitar sus “papeles” que les permitan estancia y movimientos en territorio mexicano.


  • Los gritos de los vendedores de chalecos color azul en el centro de Tapachula, se concentran en la venta de chips y tarjetas de recargas para teléfono celular. Son decenas de vendedores y centenares de compradores provenientes de diversos países. Un enjambre celeste. Todas las personas en movilidad saben que al cruzar la frontera hay que cambiar el chip. Así lo hacen en cuanto ingresan a un nuevo país para comunicarse a la brevedad con la familia o las amistades. Dar aviso de que han llegado y solicitar apoyo económico vía transferencia bancaria digital o servicio de Western Union de alcance global.


  • La globalización es un fenómeno multidimensional en el que convergen una complejidad de ámbitos de la vida humana interrelacionados o conectados, por ello, John Tomlinson hace 20 años ya había apuntado que la multidimensionalidad de este fenómeno se vincula con la conectividad compleja fincada en el desarrollo tecnológico y la expansión de los medios de comunicación. Se debe entender a la globalización como una serie de procesos simultáneos, tejidos de manera compleja en diversos ámbitos de la vida humana como la economía, la política, la cultura y la tecnología, entre otros.


  • Actualmente vivimos el tiempo de las sociedades smartphone, ha escrito el filósofo Byung-Chul Han en su último libro titulado “Las no cosas. Quiebras del mundo de hoy” (2021). En la comunicación vía smartphone el mundo se posa frente a nosotros disponible y accesible en el momento preciso del consumo, se revela ante nuestros sentidos como imagen, audio o texto. La comunicación de los migrantes con quienes han quedado en sus lugares de origen o con quienes van adelante en el largo viaje continental hacia la frontera México-EE.UU. es sincrónica, pero, volátil. Sin recuerdos. Lo que no sirve más se borra. Delete.


  • Hoy la identidad la determina principalmente la información. Nos producimos a nosotros mismos en los medios sociales. La expresión francesa «se produire» significa ponerse en escena. Nos escenificamos a nosotros mismos. Representamos nuestra identidad […] Nos comunicamos continuamente sin participar en una comunidad. Almacenamos grandes cantidades de datos sin recuerdos que conservar. Acumulamos amigos y seguidores sin encontrarnos con el otro. La información crea así una forma de vida sin permanencia y duración”, señala Han.


  • En una breve estancia de trabajo de campo en Tapachula, Chiapas, conversé con decenas de personas haitianas que planearon y ejecutaron su proceso migratorio a través de redes sociales, sin esa herramienta hubieran sido muy complicadas dichas tareas. Como apunta el filósofo alemán de origen surcoreano antes citado, el smartphone supera eficazmente las resistencias espacio-temporales y presenta aspectos emancipadores.


  • Sin embargo, “No somos nosotros los que utilizamos el smartphone, sino el smartphone el que nos utiliza a nosotros. El verdadero actor es el smartphone. Estamos a merced de ese informante digital, tras cuya superficie diferentes actores nos dirigen y nos distraen”.


*[No. 54/2021]. El autor de esta publicación es profesor-investigador

en la Facultad de Ciencias Humanas, UABC.

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