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  • Foto del escritorPor Mauro Quintero

José Alfredo Jiménez cumpliría 98 años

El 19 de enero de 1926 nació José Alfredo Jiménez Sandoval considerado uno de los compositores más cantados, queridos y más prolíficos del cancionero popular mexicano, su fama ha rebasado fronteras y sus canciones han sido interpretadas en diferentes idiomas en más de 100 países, por cantantes de talla internacional como Placido Domingo, Pedro Infante, Joan Manuel Serrat, Luis Miguel y Enrique Bunbury por mencionar algunos. 

 

“Fello” de Dolores Hidalgo a la Ciudad de México

José Alfredo tuvo varios sobrenombres, de niño lo apodaban “Fello”, en ese tiempo su padre Agustín Jiménez Aguilar era dueño de una farmacia denominada "San Vicente" en su natal Dolores Hidalgo, Guanajuato.

 

En 1936 al quedar huérfano de padre, con 10 años impulsado por la necesidad abandona Guanajuato para instalarse en la Ciudad de México con su tía Refugio, tiempo después su mamá Carmen Sandoval y hermanos Concepción, Víctor e Ignacio lo alcanzarían. A su tía la llamaba cariñosamente “tía Cuca”, ella nunca se casó y ayudó a su hermana Carmen en el cuidado y la educación de sus cuatro hijos, sentía un especial cariño por José Alfredo y él decía que ella era su “segunda madre”. 

De futbolista a “El As de la Música Ranchera”

Su madre y su tía abrieron una pequeña tienda de abarrotes en la colonia Santa María La Ribera pero el negocio no prosperó, por lo que José Alfredo tuvo que contribuir a la economía familiar y desempeñó múltiples oficios, entre ellos, el de mesero y barman en el restaurante de antojitos yucatecos “La Sirena” por el rumbo de San Cosme donde también cantaba con el trío Los Rebeldes que él creo, pero no llegaron a ser reconocidos.

 

Su buena estatura y su complexión delgada lo hicieron destacar como portero de futbol a los 18 años y llegó a jugar en Primera División con los clubes Oviedo y Marte, pero dejó las canchas por los escenarios y los estudios de grabación, decidió tomar la pluma, el papel y el micrófono para cantarle a México.

 

El restaurante donde trabajaba era frecuentado por Andrés Huesca, quien escuchó algunos de los temas del entonces joven cantautor, entre los cuales estaba "Cuando el destino" (canción en la que José Alfredo tenía mucha fe) y "Yo"; Huesca decide grabar esta última inmediatamente y a raíz de ahí cantó en 1948 por primera vez en la emisora de radio XEX-AM y meses después en la XEW-AM, empezando a cobrar fama el también apodado como “El As de la música Ranchera”

 

“El Embajador de la Música Ranchera Mexicana”

Sin educación musical y sin saber tocar los instrumentos, José Alfredo silbaba el ritmo que le gustaba para las canciones y Rubén Fuentes le hacía los arreglos musicales para que lo acompañara el Mariachi Vargas de Tecalitlán.

 

Para pedirle matrimonio a Paloma Gálvez compuso el tema “Paloma querida” y se la interpretó en una serenata.

Por el día que llegaste a mi vida,

Paloma querida me puse a brindar…

yo no sé lo que valga mi vida,

pero yo te la vengo a entregar,

yo no sé si tu amor la reciba,

pero yo te la vengo a dejar…

 

Grabó un disco para el sello de Peerless con dos canciones “Paloma querida” y “Ella”, pero no tuvo eco ninguno de éstos. Paloma Gálvez, buscó a Jorge Negrete quien era el máximo intérprete de la canción mexicana en ese momento para que la cantara, Jorge Negrete quedó maravillado con la letra y grabó un disco con canciones de José Alfredo Jiménez siendo un éxito arrollador para ambos.

 

A partir de ahí la fama estuvo siempre al lado de “El Embajador de la Música Ranchera Mexicana”, además de que musicalizó e incluso participó con algunos papeles en por lo menos 24 películas, recordando que el cine de oro mexicano tenía especial predilección por escenificarse en el campo mexicano, y por tener múltiples intervenciones musicales.

 

Con Paloma Gálvez se casó y tuvo dos hijos, José Alfredo y Paloma. Posteriormente, en la relación que sostuvo con Mary Medel, tuvo cuatro hijos, Guadalupe, José Antonio, Martha y José Alfredo. 

“El Patrono de las Cantinas”

Su gran sensibilidad le permitió escribir más de 300 canciones, -hay quienes dicen que mil canciones-, todas ellas sencillas y claras, pero bastante emotivas, en un gran número de ellas hace referencias a las bebidas alcohólicas y sus efectos, sobre todo al Tequila, la que era su bebida favorita, y la que le provocó la cirrosis hepática que le quitó la vida. 

 

Además del alcohol, su otro vicio era el amor por las mujeres. Enamorado empedernido, José Alfredo invitaba a Chavela Vargas a “dar gallo” en la Ciudad de México a las conquistas de ambos, acompañados únicamente por una guitarra y una botella de tequila, se entendían bien “de borracho a borracho”, había perfecta complicidad y la gente que los veía en la calle no sabía si la serenata era para la novia de Chavela o la de José Alfredo.

 

Su táctica de seducción era escribirles canciones, a Cristina Fernández le compuso “Ella”, aunque hay quienes dicen que fue para María Félix: 

Me canse de rogarle,

me canse de decirle,

que yo sin ella de pena muero.

 

Otro romance fue con Lucha Villa, a quien le dedicó “Amanecí en tus brazos”

Amanecí otra vez,

entre tus brazos,

y desperté llorando, de alegría,

me cobijé la cara, con tus manos


Aunque el corazón de “La Tigresa” Irma Serrano latía por Gustavo Díaz Ordaz, le compuso “Si nos dejan”

Yo creo podemos ser

un nuevo amanecer de un nuevo día,

yo pienso que tú y yo podemos ser felices todavía.

 

Y a uno de sus últimos amores, la entonces joven cantante mexicana Alicia Juárez, le cantó “Te solté la rienda” a quien conoció en 1966, cuando ella tenía 17 años, y con la que se casó en 1970. Con ella grabó un álbum en 1972.

y cuando al fin comprendas,

que el amor bonito, lo tenías conmigo,

vas a extrañar mis besos,

en los propios brazos, del que esté contigo


Cuando agarraba la botella y la juerga, José Alfredo confesaba que platicaba con Dios sobre la vida, el amor, la tristeza, por eso le dedicó una canción “Las ciudades” Tema que no menciona a ninguna mujer, él decía que era una oración.

“Te vi llegar, y sentí la presencia de un ser desconocido;

te vi llegar, y sentí lo que nunca jamás había sentido…

Te dije adiós, y pediste que nunca,

que nunca te olvidara; te dije adiós,

y sentí de tu amor otra vez la fuerza extraña”.

.

El 23 de noviembre de 1973, a la edad de 47 años; según palabras de su última esposa, la agonía de José Alfredo fue terrible. Sus restos descansan en el cementerio de su pueblo natal, tal y como anticipó en su canción "Camino de Guanajuato" y "Gracias". 

 

Chavela Vargas contó que cuando los médicos dijeron al compositor que le quedaban dos meses de vida, la llamó para "correrse la última juerga" juntos en unión del también compositor Tomás Méndez, autor de Cucurrucucú. Estuvieron tres días con sus noches cantando, bebiendo y desmesurándose en el Tenampa, el mítico bar de la plaza de Garibaldi, en la capital mexicana.

“El hijo del pueblo”

Aunque prácticamente siempre vivió en la Ciudad de México, todos los años, en diciembre, se dirigía a su pueblo natal a ofrecer un concierto. La última vez fue el 17 de diciembre de 1972, en esa ocasión iba acompañado de un joven compositor al que apadrinó. Su nombre era Alberto Aguilera Valadez, mejor conocido como, Juan Gabriel.

 

Ahí en Dolores Hidalgo, uno puede visitar la Casa Museo José Alfredo Jiménez, un museo que presenta, de manera cronológica y temática, un recorrido por los diversos periodos y aspectos de la vida y obra de José Alfredo. Cuenta con 9 salas y cada una lleva el nombre de canciones de su autoría.

 

Para recordarlo en 1988 se estrenó la película, Pero sigo siendo el rey, fue el actor Leonardo Daniel quien protagonizó el filme y dio vida al compositor guanajuatense.

 

Enamorado sin remedio, parrandero por placer y portavoz de los sentimientos nacionales, así era José Alfredo, y sus canciones siguen vigentes.

 

El caballo blanco

Llegó hasta Hermosillo, siguió pa’ Caborca

Y por Mexicali sintió que moría

Cruzó paso a paso, por la Rumorosa

Llegando a Tijuana, con la luz del día

Cumplida su hazaña, se fue a Rosarito

Y no quiso echarse hasta ver Ensenada

Y este fue el corrido del Caballo Blanco

Que salió un domingo de Guadalajara


Para hacer un homenaje al compositor el 17 de enero de 2020 fue develada la escultura 'El Caballo Blanco' en el mirador de la autopista de La Rumorosa, en el kilómetro 54 de la ruta descendente -que era el único cuerpo carretero de ida y vuelta cuando José Alfredo vivía-. Los autores de la obra son Víctor Rodríguez Peña y Francisco Ulises Méndez.


Sin embargo, la obra fue blanco de burlas en las redes sociales, porque el caballo y el jinete no representan un toque realista, sino estilizado, más cercano al denominado arte figurativo no-realista.


La  escultura que inmortaliza la figura de un caballo haciendo referencia al corrido “El Caballo Blanco”, melodía en donde el artista hace alusión al paso de este corcel por la Rumorosa. donde después revelaría que se trataba de un automovil Ford blanco al que le dedicó la pieza “ya se iba cayendo, que llevaba el hocico sangrando” y “dicen que cojeaba, de la pata izquierda, y a pesar de todo, siguió su aventura”, describiendo de manera poética las descomposturas del vehículo.


Al acto se dieron cita el entonces Gobernador del Estado Jaime Bonilla Valdez; la entonces Presidenta  Municipal de Mexicali Marina del Pilar Ávila Olmeda; Carlos Gómez González, Administrador General del FIARUM, Carlos Torres, Coordinador del Proyecto Centro Histórico, así como el hijo del compositor  José Alfredo Jiménez Gálvez (Hijo).

 

Con información de:

 

 

 

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